Hidrolimpiadoras de gasolina: cómo funcionan y ventajas e inconvenientes

Normalmente, cuando hablamos de hidrolimpiadoras nos solemos referir a las hidrolimpiadoras eléctricas, sin embargo no son las únicas. También existen las de gasolina, muy demandadas fuera del ámbito doméstico.

En el siguiente artículo, vamos a ver cómo funcionan, así como sus ventajas e inconvenientes

¿Cómo funcionan las hidrolimpiadoras de gasolina?

Generalmente, las hidrolimpiadoras de gasolina se conectan a un grifo mediante una manguera, aunque también las hay que pueden succionar agua de un tanque. El agua llega a la bomba de la máquina que se encarga de elevar la presión del fluido con la ayuda de un motor de gasolina.

Para finalizar, el agua sale a una elevada presión a través de una pistola que está conectada a la hidrolimpiadora a través de otra manguera.

En el caso de las hidrolimpiadoras de gasolina, a esta pistola se le suele acoplar una lanza consistente en un tubo de metal y, a esta lanza, una boquilla que sirve para que el agua a presión salga con un ángulo determinado. Dependiendo de lo que se vaya a limpiar, así tiene que ser el ángulo de salida del agua y, por tanto, la boquilla a utilizar.

 

Ventajas y desventajas de las hidrolavadoras de gasolina

Estas hidrolimpiadoras destacan por su potencia y por la gran presión con la que pueden expulsar el agua, lo que permite erradicar la suciedad persistente de todo tipo de superficies (madera, hormigón, hierro, etc.).

Además, se pueden usar durante largos periodos de tiempo sin interrupción, entre 3 y 5 horas de media. Todo dependerá de su potencia, de las características del motor y de la capacidad de su depósito de gasolina. Eso sí, pueden ser algo ruidosas.

Con este tipo de hidrolimpiadoras, no hay que preocuparse por la factura de la luz ya que no necesita electricidad para funcionar. Tan solo hay que rellenar el depósito de gasolina cuando lo necesite.

Al tener un motor de combustión, requieren de un mantenimiento periódico, lo que implica una serie de gastos adicionales. Asimismo, son máquinas pesadas ya que su peso suele estar entre los 25 y los 60 kg. Es verdad que suelen contar con ruedas neumáticas, por lo que podemos trasladarlas de un lugar a otro sin problema. La dificultad viene cuando hay que meterla o sacarla de algún vehículo.

Igualmente, hay que tener en cuenta que en las hidrolimpiadoras de gasolina suele predominar el metal y no el plástico como en las eléctricas, así que hay que evitar que se mojen o dejarlas a la intemperie para evitar la corrosión.

También es importante tomar ciertas medidas de protección al usarlas para evitar cualquier accidente. Por ejemplo, conviene usar gafas de protección para salvaguardar los ojos. Asimismo, si la hidrolimpiadora en cuestión hace mucho ruido, también es conveniente usar unas orejeras de protección.

Como verás, las hidrolimpiadoras de gasolina son unas máquinas muy útiles cuando se trata de hacer trabajos de limpieza de un alto nivel de exigencia. También cuando no se tiene un enchufe cerca y no podemos utilizar una hidrolimpiadora eléctrica.