Tratamiento de la depresión

La depresión es en el mundo de hoy uno de los problemas de salud pública más comunes y frecuentes en todo el mundo, y es que existen diversos tipos de depresiones y trastornos anímicos como por ejemplo la Distimia, la depresión ansiosa o la depresión bipolar, entre muchos otros.

De hecho, existen estudios que afirman que la mayoría de las personas sufren depresión en algún momento de sus vidas.

Debido a esto es aconsejable tener al menos un conocimiento básico sobre las opciones de tratamientos disponibles en la actualidad.

Hay hoy en día una gran variedad de tratamientos para los individuos que sufren depresiones, tanto tradicionales como alternativas, e incluso en algunos casos sólo con realizar algunos cambios en el estilo de vida, se pueden ver grandes mejorías.

Por ejemplo, si una persona sufre un caso leve de depresión, un programa de tratamiento de la depresión puede incluir más horas de sueño, una dieta mejorada y actividad física regular; en algunos casos esta combinación de recursos da lugar a una mejoría notable.

Sin embargo, muchas personas sufren casos graves de depresión; en tales casos es probable que se recomiende medicación antidepresiva y psicoterapia.

Los medicamentos son útiles para la reducción de los síntomas que comúnmente están asociados con las enfermedades depresivas.

Además, se aconseja incluir psicoterapia, la cual normalmente puede ayudar mucho al paciente para que éste descubra las causas principales de la enfermedad, a la vez que le brindará herramientas para superar su depresión.

Existen casos en los que la depresión puede volverse tan grave que será necesario y se requerirá de un tratamiento que contemple e incluya la hospitalización.

Generalmente, si es necesario que una persona sea hospitalizada debido a una enfermedad o trastorno depresivo, solo lo estará por un período corto de tiempo, a veces solo unos días.

El objetivo de la hospitalización es la estabilización del paciente, mientras que el tratamiento a largo plazo se llevará a cabo de forma ambulatoria.

También existen otros tratamientos como la terapia electroconvulsiva, e incluso hay opciones naturales como la hierba de San Juan o el yoga.

Sin embargo, no debes iniciar nunca un tratamiento sin consultarlo antes con tu médico.

Habla con él sobre las opciones disponibles que puedan adaptarse mejor a tu situación particular.