Dieta de la uva para desintoxicar

Uvas, uvas y más uvas… Este menú sin sorpresa tiene el mérito de ser más dulce que un rápido y ofrece los mismos beneficios. Durante un día o una semana, ¿por qué no disfrutar de un descanso gourmet y tónico?

 

Quiere aligerar, purificar, escuchar un cuerpo demasiado a menudo descuidado… Las motivaciones que desencadenan para comenzar una cura de la uva son múltiples.

Conocido y apreciado por los griegos, los árabes y los romanos, el remedio uvale -su nombre académico- fue honrado en 1927 por una enfermera sudafricana.

Ese año, Johanna Brandt publica un pequeño libro en el que cuenta cómo ella habría triunfado sobre su cáncer con esta dieta.

Desde entonces, su éxito nunca ha sido negado.

Hoy en día, es especialmente por sus beneficios “regeneradores”, energizantes y relajantes que la cura de la uva es unánime entre sus adeptos, casuales o regulares.

Con la excepción de algunas contraindicaciones raras (personas enfermas, débiles o que sufren de diabetes), todos pueden seguirlo. El principio es simple:

Un alivio para el cuerpo y la mente y da y una vida saludable

En 1990, la asociación Terre Vivante realizó una encuesta de quinientos voluntarios.

Alrededor del 10% de ellos admitió haber encontrado la experiencia dolorosa y el 90% notó una clara mejoría de su estado general: más ligereza, relajación, tono y agilidad intelectual… Los médicos asociados con este estudio fueron también notó la efectividad de “todas las uvas” contra el estreñimiento y el insomnio (que continúa mucho más allá de la recuperación de los alimentos) y su acción contra el colesterol.

Otros beneficios han surgido: una mayor sensibilidad del olfato y el gusto, y en ocasiones incluso del oído y la visión.

 

Pero la cura de la uva no solo debilita el cuerpo, también actúa en la mente. Algunos se sienten excluidos del mundo y más perspicaces acerca de sí mismos como decisiones a tomar, otros enfrentan emociones que van desde el mareo hasta la ansiedad, pero todos admiten sentirse orgullosos cuando logra perseverar más allá de los primeros dos o tres días, el más difícil.

¿Cómo no convertir esta dieta en un Calvario? Respetando ciertas reglas esenciales.

Elija uvas imperativamente frescas (es por eso que la cura se hace en otoño), orgánico y, sobre todo, no olvide lavarlo con agua abundante.

¿Por qué las uvas, y no las manzanas o las peras, le preguntarán a los curiosos? Al igual que otras frutas, las uvas son ricas en azúcar, bajas en proteínas y grasas, pero su superioridad radica en los nutrientes que contiene: ácidos orgánicos, taninos, antocianinas y otros flavonoides.

Todas estas moléculas con el nombre académico juegan un papel principal en la desintoxicación de nuestro cuerpo como en su protección.

 

Por lo tanto, durante estos pocos días, consumirá exclusivamente uvas, acompañado de agua o infusión de hierbas sin azúcar.

¿Qué variedades elegir? Chasselas es ideal, su piel es fina y su contenido de azúcar está equilibrado. Muscat, por qué no alternativamente, también es adecuado.

Las uvas negras, consideradas constipantes, son más recomendables para la diarrea; la desintoxicación relacionada con la cura puede causar este tipo de problema intestinal sin que sea necesario detenerlo todo.

Elija frutas maduras: no irritarán la boca y atacarán menos los intestinos. Haga suficiente dinero antes de comenzar su día para evitar quedarse sin combustible.

Dos días antes, prepare su organización retirando de sus comidas todos los productos de origen animal, alimentos industriales, bebidas alcohólicas, café y chocolate.

Una cura real comienza con una limpieza intestinal.